Con una amplia adhesión de los gremios agrupados en la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la jornada de protesta contra la reforma laboral que hoy trata la Cámara de Diputados se hace sentir en distintos puntos del país.
En gran parte de la administración pública no hubo atención al público, mientras que sectores privados estratégicos —como el transporte, las entidades bancarias y empleados de comercio— también se plegaron a la medida. El impacto se percibe en la actividad cotidiana, con servicios reducidos y movilizaciones en varias ciudades.
Durante la concentración, varios dirigentes tomaron la palabra. Claudia Introsi (Suteba) planteó la necesidad de realizar una volanteada informativa para entablar diálogo con los vecinos y conocer qué nivel de información manejan sobre el proyecto. “Es importante saber qué creen que puede afectarles y abrir un espacio de intercambio”, sostuvo.
A su turno, Pablo Mendoza advirtió que la reforma “afectará gravemente al conjunto de trabajadores civiles que desempeñan tareas en la Base Naval”, y alertó sobre una posible pérdida de puestos de trabajo. Según señaló, el impacto podría sentirse de manera directa en la estabilidad laboral del sector. “Será tarde cuando los trabajadores reaccionen ante una realidad que hoy no quieren ver”, expresó.
Más adelante, el dirigente de la CTA Autónoma, Fabián Freytes, remarcó que la iniciativa alcanzará a todos los sectores: militares, civiles, empleados de comercio y distintos rubros que quedarán regidos por las nuevas disposiciones. En su intervención, sostuvo que las medidas “desmejoran derechos conquistados históricamente y que costaron años de lucha”.
La jornada continúa en pleno desarrollo, con la prensa cubriendo las distintas actividades y manifestaciones. El punto de mayor tensión se espera para la tarde, cuando comience el debate en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina. El proyecto ya cuenta con media sanción del Senado y, de aprobarse, quedará convertido en ley.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el clima es de alta tensión, pero la protesta también se replica en distintos rincones del país. Incluso en Punta Alta —tradicionalmente reacia a marchas y paros— la discusión sobre el alcance y las consecuencias de la reforma laboral se hizo sentir con fuerza, marcando una jornada de alto contenido político y social.