ECONOMIA
24 de febrero de 2026
La canasta básica subió con fuerza en la Ciudad y la pobreza supera en 6 puntos la medición del INDEC

Según el Instituto de Estadística porteño, el aumento en alimentos durante enero impactó en las líneas de indigencia y pobreza. Especialistas cuestionan la metodología del organismo nacional y advierten diferencias significativas en los resultados.
La canasta básica registró un fuerte incremento en la Ciudad de Buenos Aires durante enero, lo que vuelve a poner el foco en las diferencias metodológicas con las mediciones nacionales del INDEC. De acuerdo con los datos oficiales porteños, la tasa de pobreza en el distrito sería al menos seis puntos superior a la informada por el organismo nacional.
Impulsada por aumentos en alimentos como carne, frutas y verduras, la canasta básica alimentaria —que determina la línea de indigencia— se incrementó un 5,6% en enero y se ubicó en 767 mil pesos. En tanto, la canasta básica total —que marca la línea de pobreza— subió 3,7%. Ambos indicadores superaron la inflación mensual de la Ciudad, que fue del 3,1%.
El sociólogo e investigador del Instituto Gino Germani, Eduardo Chávez Molina, sostuvo que la metodología aplicada en la Ciudad ofrece mayor precisión que la utilizada a nivel nacional. En declaraciones periodísticas, explicó que el relevamiento porteño se basa en encuestas directas a los hogares sobre sus gastos reales en alimentos, indumentaria y otros consumos básicos.
En contraste, señaló que el INDEC calcula los gastos no alimentarios mediante un coeficiente estadístico. Según el especialista, ese método presenta un rezago en la actualización de rubros como tarifas de servicios, medicina prepaga y educación privada, lo que podría derivar en subestimaciones.
La metodología indirecta empleada por el organismo nacional también es utilizada por varias provincias, lo que —según Chávez Molina— dificulta contar con un diagnóstico homogéneo y preciso sobre la pobreza y la indigencia a nivel país.
El investigador consideró probable que los índices reales de pobreza e indigencia sean superiores a los reflejados en las estadísticas nacionales, aunque advirtió que esa hipótesis resulta difícil de comprobar debido a las diferencias en los criterios de medición.
Mientras tanto, el debate metodológico vuelve a instalarse en un contexto de presión inflacionaria y deterioro del poder adquisitivo, con impactos directos sobre los indicadores sociales.
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