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14 de septiembre de 2026
La UTEP ante León XIV: el crudo rostro del ajuste llegó al Vaticano
La organización llevó al Papa un informe que denuncia el deterioro de las condiciones de vida en los barrios populares, el avance de la pobreza y el endeudamiento familiar, junto con el crecimiento de los problemas de salud mental, los consumos y las apuestas online. Tierra, Techo y Trabajo, otra vez en el centro de la discusión política.
El ajuste económico volvió a cruzar las fronteras de la Argentina y llegó hasta Roma. La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) presentó ante el papa León XIV un duro informe sobre la situación social del país, con un diagnóstico que pone el foco en las consecuencias que las políticas económicas tienen sobre los sectores más vulnerables.
El secretario general de la organización, Alejandro “Peluca” Gramajo, fue recibido en audiencia privada por el Pontífice en el marco de la culminación del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti y le entregó personalmente el documento.
El informe plantea una advertencia política y social: detrás de las cifras macroeconómicas y de los discursos sobre equilibrio fiscal existe, según la UTEP, una realidad cotidiana marcada por la falta de alimentos, la pérdida de ingresos, el endeudamiento y la creciente fragilidad de miles de familias.
El ajuste que no aparece en los números
Uno de los ejes más fuertes del documento cuestiona la manera en que se mide la pobreza. La organización sostiene que las estadísticas oficiales no alcanzarían a reflejar el verdadero nivel de privaciones que sufren los hogares, especialmente cuando se incorporan gastos indispensables como alquiler, salud y conectividad.
La UTEP también denuncia la eliminación del Salario Social Complementario para más de 900.000 trabajadores autogestionados y la paralización de obras vinculadas al Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) en miles de barrios populares.
Para la organización, el resultado es un escenario donde cada vez más familias deben recurrir al endeudamiento para poder sostener sus necesidades básicas.
Y allí aparece otra cara de la crisis: préstamos informales, tasas abusivas, hostigamiento y persecución sobre quienes no encuentran otra alternativa para llegar a fin de mes.
Cuando la crisis golpea a los más chicos
El informe entregado al Papa también advierte sobre una problemática que excede la discusión económica y se mete de lleno en la vida cotidiana de los barrios: la salud mental.
La UTEP señala un incremento de las conductas suicidas y reclama que el fenómeno sea abordado como una emergencia sanitaria, social y humana.
El diagnóstico se vuelve todavía más preocupante cuando aborda los consumos problemáticos. Según la experiencia territorial recogida por la organización, existen casos de inicio en el consumo de sustancias a edades extremadamente tempranas, incluso entre niños de 8 y 9 años.
A esto se suma el avance de las apuestas online, que comienza a instalarse como una nueva amenaza para adolescentes y jóvenes.
Tierra, Techo y Trabajo, una bandera que vuelve al centro
Frente a este panorama, la UTEP reivindicó el rol de las organizaciones populares y comunitarias como herramientas de contención y construcción social.
El mensaje llevado a León XIV recuperó una consigna histórica de los movimientos populares: Tierra, Techo y Trabajo.
No se trata solamente de una consigna social. En el actual escenario político argentino, representa también una discusión de fondo sobre el modelo de país que se pretende construir y sobre quiénes terminan pagando el costo de las políticas de ajuste.
La UTEP planteó ante el Papa la necesidad de recuperar una agenda que coloque la dignidad humana, el trabajo y el acceso a derechos básicos en el centro de las decisiones públicas.
Mientras el Gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal como uno de los principales objetivos de su gestión, las organizaciones territoriales advierten que el costo social de ese proceso se está acumulando en los barrios.
Y esa discusión, esta vez, llegó hasta el Vaticano.
Tierra, Techo y Trabajo. Tres palabras que vuelven a convertirse en una bandera frente a una Argentina atravesada por la desigualdad y el conflicto social.